Webs, Google, anuncios, la IA y procesos con IA para negocios locales. Sin presupuestos sorpresa ni «llámanos para saber cuánto cuesta»: aquí está lo que hago y cómo trabajo. Y si tu caso no encaja, te lo digo.
Que se vea bien en el móvil, que cargue rápido y que diga en dos segundos qué haces, dónde estás y cómo reservar. Con el botón de WhatsApp a mano. Y es tuya: dominio y accesos a tu nombre.
Si tu web vale pero no te trae nada, no hace falta tirarla. La arreglo de una vez: que cargue rápido, que sea segura, que cumpla la ley y que Google y la IA entiendan lo que haces. Con copia de seguridad antes de tocar nada y un informe de antes y después.
Eso es el SEO: que cuando alguien escribe en Google lo que haces, salga tu web y no la de otro. Miro con qué palabras te buscan, escribo cada página para que Google la entienda y el cliente la lea, y te enseño cada mes por qué búsquedas sales.
Cuando alguien busca lo que haces, Google suele enseñar arriba un mapa con unos pocos negocios. Para salir ahí cuenta sobre todo tu ficha de Google y tus reseñas: las trabajo cada mes y lo mido calle a calle, desde 25 puntos de tu zona.
Esto es un ejemplo con cifras de muestra: el número es el puesto en el que sales en cada punto. Cambia de búsqueda arriba del mapa.
Los anuncios salen arriba del todo cuando alguien busca lo que haces, sin esperar meses a subir en Google. Monto la campaña, dejo fuera las búsquedas que gastan y no traen a nadie, la reviso cada semana y te enseño cada mes cuánto gastaste y cuántos te contactaron. Lo que se paga a Google va aparte: directo de tu cuenta, nunca a través de mí.
Cada vez más gente no busca: pregunta. «¿Dónde celebro una comida de empresa cerca de aquí?». La IA contesta con dos o tres nombres. Miro a quién nombra hoy en tu zona y preparo tu web y tu ficha para que entienda qué haces y dónde, y te nombre a ti.
Contestar el mismo WhatsApp veinte veces, recordar citas, preparar presupuestos, pedir reseñas… Todo eso se puede dejar en automático, con la IA escribiendo como escribirías tú. Y tú, a lo tuyo.
Un ejemplo que puedes tocar: pedir una reseña. Eliges qué ha contratado tu cliente y su nombre, y el WhatsApp sale escrito y con el momento justo para mandarlo.
Hola, Marta 😊 Somos [tu negocio]. ¿Qué tal la comida de ayer? ¿Qué fue lo que más te gustó? Si tienes 2 minutos, ¿nos lo cuentas en Google? Así otras personas que buscan dónde comer bien por aquí nos pueden encontrar. ⭐ 👉 Enlace a tu ficha de Google
La reseña del medio es un ejemplo de cómo contesta un cliente, no una reseña real.
Ningún servicio te ata: si un mes no te aporto, te vas. Me quedo porque funciona, no por un contrato.
Garantía: Si el diseño no te convence, no seguimos y te devuelvo lo pagado.
Posicionamiento de tu web en Google (eso es el SEO): que cuando alguien busca lo que haces, salga tu web y explique bien lo tuyo.
Precios + IVA. Todos, en una sola hoja: ver precios.
Nueva, o rehecha a partir de la que tienes: pensada para el móvil, rápida y con lo que tu cliente quiere saber antes de escribirte. En WordPress o a código, lo que prefieras. Y es tuya, nunca dentro de una cuota.
Sea cual sea el servicio, empezamos igual: primero miro, luego te propongo y lo decidimos juntos. Nada se toca a ciegas.
Lo que suele ir escondido en un contrato, aquí a la vista.